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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2004.
20/04/2004
Bienvenidos a Las Flores del Insomnio.De un jardín de ruinas pueden nacer pocas cosas bellas. De la tristeza muchas. Las flores del insomnio son el mal sueño de un poeta...
Bah, olvidemos los endecasílabos.
Dije que me iba. Era cierto. También dije que volvería. Como véis, aquí estoy de nuevo.
Porque el hombre es un animal obcecado, que cae siempre en la misma piedra. Esa piedra tiene un nombre. (En realidad tiene muchos) Se llama amor.
Quisiera que leyeráis estas líneas entre susurros, muy entrada la noche. Escuchando una triste canción de jazz, o de A Perfect Circle, o de cualquier música que os inspirara la sensación que da, por ejemplo, la luz sórdida de una autopista de madrugada. Imaginad cómo os voy leyendo estos pasajes y os miro como yo sólo sé mirar.
Bienvenidos a Las Flores del Insomnio. H os recibe de nuevo.
22/04/2004
So desperate & lonelyHabía pasado casi un año desde que todo empezó y la situación volvía a estar como al principio, excepto por un detalle obvio: el tiempo, que nunca pasa en vano. Recapitularé para quien haya llegado tarde a este jardín de ruinas: chico soñador lleva varios años alejado de su novia, que vive en la gran metrópoli. Entonces el azar pone en su camino a una nueva chica, aunque también lejos. Ambos tienen pareja, pero sus respectivas relaciones tiemblan como hojas en otoño. Así que pasan meses de encuentros y desencuentros, de ensoñaciones y desilusiones. Y entre toda esta neblina amarga de vanas promesas y anhelos callados, este soñador sigue en su pequeña ciudad, aguardando una oportunidad más. Empecemos.
23/04/2004
Hear my backdoor slamPrometió llamar. Aunque yo sabía que sus promesas eran tan vanas como las de Lucifer, era lo único que tenía. Los días pasaron y su palabra se rompió como una marioneta a la que cortasen los hilos. No tengo paciencia para estas cosas: La llamé, pero no lo cogió; le escribí, pero sólo obtuve como respuesta que debíamos cortar el contacto por un tiempo. Así que volvía al punto en que el palillo entre los dedos está a punto de partirse en dos. En esos momentos intento rememorar cómo me enamoré de ella, o más bien, de qué endiablada forma su voz se coló en mi corazón por la puerta trasera y me echó de él sin que apenas lo advirtiese.
Ayer llegué a las 3 a casa. El mensaje del móvil era un maldito anuncio de Movistar. Apestando a marihuana, me metí en la cama e intenté conciliar el sueño. Media hora más tarde encendía la luz para escribir ocho endecasílabos con las palabras clave "fantasmas", "amargura", "huellas" y "ceniza".
25/04/2004
Allow me to introduce myself, I´m a man of wealth...¿Quién soy? Soy H. Soy Hipólito, el escritor frustrado del bar donde trabaja Amélie; soy Humbert Humbert, el profesor de literatura que destruye su vida a través de Lolita; soy Harry Block, el escritor neurótico que narra los trapos sucios de su vida en sus libros y es por ello odiado por sus amistades y ex-amantes; soy Henry Wilt, confinado a dar clases a patanes aspirantes a electricistas a los que les importa una mierda Stevenson o Shakespeare; soy Howard P. Lovecraft, agorafóbico, misántropo, resentido con el mundo que me rodea; soy todo eso y más. Soy sólo una letra, la única consonante que no tiene razón de ser porque es muda. Soy H y éste es mi Hogar. Gracias por escucharme.
28/04/2004
Humo y espejosEmpecé a fumar por ti. Sé que es un absurdo, que cuando uno empieza a fumar es con diez años menos de los que tengo, no ahora, pero era más fuerte el ansia de tu recuerdo que las ganas de aparentar la madurez o el estilo que el tabaco -esa agria niebla por la boca derramada- da a algunas personas (ignoro si es mi caso). No hay otro secreto: añoraba tus besos, esos besos ardientes, esos labios mojados y carnosos, y ese regusto tan especial del humo. Quería volverlo a sentir en mi boca, y tuve que hacerlo. Ahora que no te tengo y que no sé cuándo te volveré a tener, sólo ese eco de lo que sentí de ti me llega de primera mano. Pero ya no es lo mismo: no es tu boca la que se posa en la mía, sino el menguante cigarrillo que va consumiendo su interior, el mío y tu recuerdo. No eres tú, pero es lo más cercano que me queda de ti.
[Sigues en mis pensamientos y no puedo apartarte de ellos ni una hora de mis días. Dime algo o me volveré loco; llámame o haz lo que quieras, pero comunícate conmigo; no dejes que me marchite este silencio; afronta mi voz aunque sólo sea una vez; déjame susurrarte, ten clemencia de este imbécil que te sigue como un cordero al matadero. No seas más cruel. Ten piedad. Sólo un sms, sólo una perdida. Pero ten piedad]
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